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EL EVANGELIO
¿ABORTO TERAPEUTICO?

El aborto terapéutico no existe porque las terapias médicas son para sanar no para matar. El aborto siempre produce por lo menos dos víctimas: la madre y el niño.

Ningún médico, senador o diputado puede decidir que una vida vale más que otra. Tampoco la madre. Hacerlo es la peor discriminación. El aborto es signo de salvajismo." Creemos que el nivel de desarrollo de una comunidad se mide por la capacidad que tiene de hacerse cargo de los débiles y enfermos (…) Una sociedad que los elimina permite que la violencia se constituya en el método para resolver los conflictos, convirtiéndose en una dictadura donde los más fuertes terminan decidiendo por los más débiles".

La vida es el primer derecho humano, sino se afirma el primero, todos los demás quedan en el aire.

Para Dios todos somos iguales, nadie tiene más derechos que otro. Porque lo mas valioso nuestro no es nuestra inteligencia, o tu supuesta superioridad profesional sino tu corazón, o sea tu amor. "Sólo el amor redime", los niños que podrían nacer enfermitos son iguales a nosotros, necesitamos de ellos para que nuestra sociedad no viva en el competir sino en el compartir: "Nadie vive solo. En mi vida entra continuamente la de los demás".

El aborto siempre es pecado gravísimo porque es asesinato premeditado y fríamente ejecutado contra el más indefenso de los seres humanos: el niño en el vientre de su madre. Sí a toda vida. Cada ser humano es irrepetible, es hecho "artesanalmente" por Dios, uno a uno: "cada uno es amado, cada uno es pensado por Dios" las personas no somos desechables. Sigamos siendo el asilo contra la opresión.

P.Ramón Tapia. Quillota

¿QUÉ HACEMOS POR LA OVEJA PERDIDA?

Comienzo este artículo diciendo que les pregunté a varios laicos su opinión sobre los que se alejan: por qué se alejan y cómo atraerlos. Me llamó la atención el gran interés puesto en el tema y sus respuestas muy concretas y con gran amor a la Iglesia. Ví que en las causas todos concordamos en muchas pero en la solución no sabemos cómo hacerlo.

Cuando Jesús dijo la parábola de las noventa y nueve ovejas guardadas en el rebaño y la única perdida nos enseñó que el pastor sale presuroso a buscar a la única perdida: así actúa el Señor con nosotros. La pregunta es para nosotros discípulos del siglo XXI: ¿qué hacemos nosotros por la oveja perdida? Mi humilde y sincera respuesta es que hacemos poco o nada por aquellos que se han alejado por culpa nuestra. Nuestra pastoral está dedicada a las pocas ovejas del rebaño (las encuestas dicen que sólo el 10% de católicos va a Misa los Domingos; una mayoría aplastante del 90%no asiste dominicalmente) y no hacemos nada por las de fuera, los alejados, los no practicantes. Somos en su mayoría una Iglesia poco misionera, centrada en nosotros mismos. Se capta que "el crecimiento porcentual de la Iglesia no ha ido a la par con el crecimiento poblacional" DA 100.

Cuando estaba de párroco en Achupallas una señora me dijo: yo cuando necesito algo (material) vengo a la Iglesia católica, pero cuando necesito sentir a Dios, cantar, alabar al Señor voy con los hermanos evangélicos. Un pastor evangélico me dijo un día: ustedes los sacerdotes predican sobre documentos, cartas, teologías, planificaciones, etc., nosotros predicamos con el corazón la palabra de Dios, la Biblia misma. Estos dos hechos de vida nos cuestionan.


CAUSAS DEL ALEJAMIENTO DE LA IGLESIA.
Porque están inmersos en la sociedad y obedecen a los nuevos dioses resumidos en el dinero y el status y así la fe y la Iglesia sobra. Los trabajos son muy estresantes y el Domingo es para descansar y arreglar algo la casa, hacer compras.

  • Porque están en una situación de pecado y creen que no serán admitidos en la Iglesia, se creen indignos de Dios. Mucha gente ha sido rechazada en los colegios católicos o en las parroquias o en los movimientos por no pasar la prueba de la blancura de la fe. O sea “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” no corre

  • Es cómodo ser creyentes a medias. Antiguamente se decía ser católico a mi manera, hoy se reduce la fe a “elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos” DA 12

  • Poca formación y los escándalos sacerdotales son un golpe fuerte . Nuestras homilías o cursos o catequesis no tocan el corazón de nuestros hermanos. Los malos ejemplos y delitos de sacerdotes pedófilos es un cuestionamiento profundo de la fe y de la Iglesia. Todo lo que predicamos se ve contradicho por los actos.

  • El anti testimonio de sacerdotes y agentes de pastoral. Los que estamos en la Iglesia con nuestra predicación y vida presentamos una Iglesia incoherente con lo proclamado. Predicamos solidaridad y estamos buscando el dinero y llevando vida muy cómoda, muy amigos de los más ricos. Predicamos reconciliación y tenemos divisiones internas por caracteres, prejuicios, opciones pastorales. Predicamos oración, abandono en el Señor y andamos estresados, mal genio e irritables. Predicamos amor  y tolerancia y nuestra vida está centrada en mi yo narcisista .

  • En el momento del dolor: enfermedad o muerte de seres queridos se sienten tramitados y no acompañados o abandonados. A los que más sufren los dejamos abandonados o los atendemos a la rápida. No hay cercanía humana y cristiana.

  • Los sacramentos y otros pasan a ser eventos religiosos que no dejan huella profunda en las personas.  Aun en aquellos que reciben catequesis más permanentes y clases de religión el encuentro con Jesús no marca, no transforma. Tocó la epidermis pero no el corazón.



¿QUÉ HACER PARA ATRAERLOS DE NUEVO?
A los que se alejaron o son esporádicos en nuestras asambleas creo que los vamos a atraer viviendo con autenticidad y alegría nuestra fe. Una fe que nos llena de amor, de felicidad en medio de las tribulaciones; sabiendo que el Señor es grande y nosotros somos pequeños.

Para reencantar o atraer a los hermanos y hermanas que se han alejado creo que debemos buscar dos caminos.

Una conversión personal que lleve a dar testimonio con la vida y las palabras que nos empuje a decir con autenticidad que "conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo" DA 29. No podemos predicar homilías o dar catequesis abstractas, religiosamente correctas o dar doctrinas que no tocan a los hombres y mujeres de hoy. Nuestras conversaciones más allá del templo o de la liturgia tienen que estar empapadas de la Palabra de Dios. Como dice san Pedro: "El que habla que hable Palabra de Dios" (1 Ped 4,11). La conversión personal pasa por estar convencidos y hablar de nuestra fe en todas partes y no sólo en los ámbitos eclesiales .Los contemporáneos nuestros creen no los discursos sino nuestra vida, nos enseñó el Papa Pablo VI en 1975 (EN 21 y 41). Por eso en los discursos tiene que ir nuestra vida. Las homilías y catequesis y enseñanzas que demos no pueden ser neutrales, asépticas sino que mi vida está involucrada en lo que digo. La Palabra que proclamo necesitada ser guardada en mi corazón, como lo hizo la Virgen María para que escuchada, rumiada, interiorizada y hecha vida hable a los demás. Las personas que se han alejado o no tienen fe quieren verla plasmada en alguien concreto, en una persona cristiana: en su párroco, en su catequista, en su profesor de religión, en las religiosas, en los jóvenes. Como decía Juan Pablo II es necesario anunciar a Jesus en primera persona, no "como una Palabra del pasado sino como algo vivo y actual" VD 5. Los que se han ido se han desilusionado no de Dios sino de las caricaturas de Dios que les hemos presentado. Y quieren y desean "ver" y "sentir" a Dios cerca, un Dios siglo XXI,( NMI 16: "los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo "hablar" de Cristo, sino que en cierto modo hacérselo "ver") que está metido en este mundo actual. Mostrarles en nuestras conversaciones personales, en nuestros encuentros personales que Dios los ama infinitamente, más allá de su condición religiosa, humana, .Una religiosa que trabaja con los internos e internas privados de libertad me enseñaba que la clave era decirles: tú eres bueno(a), Dios te ama, tu ser más profundo no es ser delincuente, tu ser más profundo es divino."Dios es en absoluto la fuente originaria de cada ser; es al mismo tiempo un amante con toda la pasión de un verdadero amor" DCE 10. Los obispos chilenos decían en unas orientaciones pastorales antiguas que lo mas evangelizador es el amor.

Una conversión pastoral de la Iglesia. Esta conversión debe convertir a toda la Iglesia en evangelizadora y misionera. Todos discípulos y misioneros. Nuestras comunidades deben dejar de ser los que animamos y los que son animados; gente activa unas pocas y una mayoría pasiva. En los movimientos se da muchas veces esta Iglesia, donde el ministerio presbiteral o el carisma religioso tiene su misión específica (sacramental, formación, acompañamiento) pero los laicos evangelizan, gestionan, organizan. Tenemos que dar el salto de una Iglesia encerrada en sí misma, en sus grupos y comunidades, en su preocupación económica y ser la iglesia de Jesucristo: "La Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y sus actitudes" DA 31: siendo servidora, nunca exigiendo, poniendo condiciones, llenándose de leyes y reglamentos. Una Iglesia pobre desprendida de los bienes y solidaria de la suerte de las más necesitadas. Una Iglesia que se afirme en su Señor resucitado y no en los medios. Una Iglesia que cree en la gracia y en la gratuidad, no presentando la fe como una carga sino una liberación. Una Iglesia que viva la comunión con el Señor y entre nosotros sus miembros vivos. Sin amor entre nosotros todo queda en nada. Una Iglesia humilde que no busca protagonismos mediáticos ni políticos. "Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros (…) Son pobres, y enriquecen a muchos. Les falta todo, pero les sobra todo (…) lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo" Carta a Diogneto III. Ser una Iglesia que sea sal de la tierra significará morir a todo privilegio, vivir la kénosis del Señor, para que Él aparezca. Ser una Iglesia -luz del mundo que nos dejemos atravesar por la Luz de la Palabra de Dios y vivir en la verdad, en la transparencia. Una comunidad cristiana que vive la fe con alegría, sin hipocresías, que en el pecado proclama y vive la misericordia del Señor para todos. Una Iglesia mas en contacto con la gente, haciendo la pastoral de Jesús que iba al leproso, que se invita a casa de Zaqueo. La pastoral de Jesús busca a la gente donde está: el templo, la casa, el mar, el trabajo, en el pozo o en la intimidad de la noche. Una Iglesia acogedora y samaritana que recibe a todos, que no discrimina, que rompe las barreras estúpidas del dinero, el nivel educacional, la posición social, etc. Una Iglesia que saca al hombre, con la gracia de Dios de las aguas saladas de la alienación. "Los hombres vivimos alienados, en las aguas saladas del sufrimiento y de la muerte; en un mar de oscuridad, sin luz. La red del Evangelio nos rescata de las aguas de la muerte y nos lleva al resplandor de la luz de Dios, en la vida verdadera. Así es, efectivamente: en la misión de pescador de hombres, siguiendo a Cristo, hace falta sacar a los hombres del mar salado por todas las alienaciones y llevarlo a la tierra de la vida, a la luz de Dios. Así es, en verdad: nosotros existimos para enseñar Dios a los hombres. Y únicamente donde se ve a Dios, comienza realmente la vida. Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios vivo, conocemos lo que es la vida" (Benedicto XVI Homilía 1).

Termino con dos textos que nos pueden mover a hacer una nueva evangelización:"Sepa que el que convierte a un pecador de su mal camino, salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de sus muchos pecados" Sant 5,20. ¿Hemos hecho algo así o al revés lo hemos hecho "merecedor el doble mas que ustedes del fuego que no se apaga" Mt 23,15

Pablo VI nos decía que los demás(los no cristianos o cristianos no practicantes) podrán salvarse por distintos caminos, "pero ¿podemos nosotros salvarnos si por negligencia, por miedo, por vergüenza, o por ideas falsas, omitimos anunciarlo? Hermanos si no buscamos las ovejas perdidas no nos salvaremos. Recordemos que en muchos casos hemos sido nosotros los agentes pastorales de la Iglesia los que hemos escandalizado a los pequeños y se han alejado. Ojalá podamos convertirnos personal y pastoralmente y así "al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos" Mt 5,16.

P.Ramón Tapia. Quillota

GRACIAS JUAN PABLO II

El Domingo primero de mayo será declarado Beato el Papa Juan Pablo II, el santo Padre polaco que guió nuestra Iglesia Católica en los difíciles años 1978 a 2002. Su vida fue una seguidilla de sufrimientos: a los 9 años murió su madre; a los 19 murió su hermano mayor y a los 20 su padre. Su patria, Polonia, fue invadida en la segunda guerra mundial por el régimen nazi, por eso él debió estudiar clandestinamente mientras trabajaba duramente en una cantera y en una fábrica de químicos. Terminada la guerra mundial su país quedó bajo el poder del comunismo ruso. Con esta vida podría haber sido un revolucionario, un depresivo, un antisocial; pero Karol Wojtyla se encontró con el Señor y se entregó a Él de tal modo que convirtió el dolor en esperanza, las injusticias en energía de cambio.

El papa Juan Pablo II fue un enamorado de Cristo y nos lo transmitió con su vida, con sus gestos, con su alegría y su ternura con pobres, enfermos y ancianos. Su grito de: No teman, abran de par en par las puertas del corazón a Cristo sigue resonando en nuestro mundo tan vacío de Dios. En 1987 nos visitó a los chilenos, se hizo chileno por una semana; nos habló de que los pobres no pueden esperar porque tienen hambre de pan y de cariño hoy, se tomó un té con pan amasado con los pobladores de la Bandera. En Rodelillo donde nos reunimos los de la Quinta Región nos habló de cuidar el tesoro de nuestras familias y hacerlas un pequeño cenáculo desde donde partan apóstoles del Evangelio y servidores de las necesidades de los hermanos. Invitó a los jóvenes a mirar a Jesús, a dejarse impregnar de su amor, de su humildad, de su entrega a Dios y a los demás.

Ser beato significa que la Iglesia reconoce que este hombre se dejó plasmar por Jesucristo de tal modo que en Juan Pablo vimos la presencia de Dios en nuestro mundo, en nuestras calles, en nuestros estadios. Todos los que lo vimos y lo tocamos experimentamos una emoción y una alegría tan grande que podemos decir: Dios está aquí, Dios existe, Dios actúa.

P.Ramón Tapia. Quillota